22 de mayo de 2017

Románico virtual: Sant Climent de Taüll


El objetivo de este mapping es trasladar las pinturas originales, que actualmente se conservan en el MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña), a su lugar de origen, la iglesia de Sant Climent, en el Valle de Boí, y también reproducir digitalmente el conjunto pictórico tal como era en 1123. La presentación audiovisual ayuda el visitante a entender la técnica pictórica de los frescos románicos y a la vez descubre las diferentes representaciones iconográficas que componen esta pintura mural de alta carga artística y religiosa.

Proyecto y Realizador audiovisual: Albert Burzon. Burzon*Comenge
Proyecto y Producción técnica: Eloi Maduell. Playmodes
Banda Sonora: Santi Vilanova. Playmodes
Ilustraciones: Albert Burzon y Xavi Mula
Animación: Albert Burzon y Eloi Maduell
Modelado 3D: Carlos Padial
Escáner 3D: Captae
Fotografía y texturas: Josep Giribet. Calidos
Idea y dirección del proyecto: Eva Tarrida i Sugrañes. Arquitecta; Eduard Riu-Barrera. Arqueólogo; Albert Sierra i Reguera. Historiador; Pere Rovira i Pons. Restaurador; Jordi Camps i Sòria. Conservador
Proyecto de iluminación: Antonio Sáinz. Haz Luz 17
Restauración de las pinturas: Mercè Marquès. Krom
Excavación arqueológica: Isidre Pastor y Maite Rovira
Ingeniería: RC Enginyers

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19 de mayo de 2017

Theatrum: LA VIRGEN ENTREGANDO EL ESCAPULARIO A SAN SIMÓN STOCK, una escenografía de sentido fervor carmelitano











ALTORRELIEVE DE LA VIRGEN ENTREGANDO EL ESCAPULARIO A SAN SIMÓN STOCK
Taller de Gregorio Fernández (Hacia 1576, Sarria, Lugo-Valladolid 1636)
Andrés Solanes (Valladolid, 1595-Vitoria, 1635) 
Hacia 1635
Madera policromada
Museo Nacional de Escultura
Procedente del convento de Nuestra Señora del Carmen (Carmelitas Calzados), Valladolid
Escultura barroca española. Escuela castellana












Reconstrucción virtual del retablo (J. M. Travieso)
Formando parte de los fondos del Museo Nacional de Escultura, de aquellos que habitualmente no aparecen expuestos en la colección permanente, se encuentra el monumental altorrelieve de la Imposición del escapulario a San Simón Stock, una obra que presidió el retablo mayor del desaparecido convento de Nuestra Señora del Carmen de Carmelitas Calzados. Este fue objeto de destrucción durante la invasión francesa y de sus componentes solamente se ha conservado este altorrelieve que, tras el proceso desamortizador de Mendizábal, fue recogido en el Colegio de Santa Cruz, sede del recién creado Museo Provincial de Bellas Artes de Valladolid, institución que desde 1933 se reconvertiría en Museo Nacional de Escultura.

Es Isidoro Bosarte1 quien en 1804 nos proporciona la principal fuente informativa para poder recomponer el aspecto de dicho retablo, pues en su recorrido por Valladolid fija su atención en él y escribe: "El retablo principal del Cármen calzado, que es de Gregorio Hernandez, da á entender desde luego que es traza de buen escultor. Consta de dos cuerpos de arquitectura, el de abaxo es corintio, y contiene quatro columnas. El segundo viene á ser un grande ático para rematar en un arco que incluye un calvario con las figuras del Crucifixo, la Virgen y San Juan, todas del tamaño natural. El cuerpo corintio contiene en medio una gran medalla de mucho relieve, cuyo asunto es la Virgen entregando el escapulario á San Simon Stoc. Por los paños solamente y no por las cabezas, á fuerza de mirar y remirar esta medalla, he podido conocer ser de Hernandez. En los intercolumnios son de mucho mérito las efigies de los dos Santos Cirilos".

Convento de Ntra. Sra. del Carmen (Carmelitas Calzados) de Valladolid
Detalle del Plano del Campo Grande, 1780, Museo de Valladolid
Con tan detallada descripción, podemos emprender un ejercicio de reconstrucción visual tomando como referencia otro retablo que se ajusta a la perfección a la descripción de Bosarte: el de la iglesia del convento de San José (Carmelitas Descalzas) de Toledo, quinta fundación de Teresa de Jesús. En efecto, el cuerpo también presenta cuatro columnas corintias, con santos en los intercolumnios, y una escena central de gran formato, a lo que se suma un Calvario bajo un arco en el ático. Para recomponer el retablo vallisoletano sólo es preciso sustituir la pintura central del retablo toledano por el relieve de la Imposición del escapulario a San Simón Stock y las imágenes de Santa Teresa y San Juan de la Cruz por las de San Cirilo de Alejandría y San Cirilo de Jerusalén citadas por Bosarte, dos esculturas desaparecidas junto al Calvario y la figura del Padre Eterno que lo coronaba2.

Por tanto, el retablo respondía a una tipología barroca caracterizada por la colocación de una gran escena central, generalmente pintada, que en el ámbito castellano, y más concretamente en algunos templos carmelitanos, fue sustituida por relieves monumentales con un extraordinario volumen y un realismo potenciado por la policromía, dando como resultado una espectacular escena que captaba la atención desde cualquier punto de la iglesia. 
Retablo mayor de la iglesia del convento de Santa Teresa, Ávila
Un significativo ejemplo de esta tipología la encontramos en la iglesia del convento de Santa Teresa de Ávila, donde el retablo mayor aparece presidido por el monumental relieve que representa la visión que tuvo "la Santa" en el Monasterio de Santo Tomás, con la Virgen y San José otorgándole su gracia. Idéntico impacto visual debería causar en Valladolid el relieve de La Virgen imponiendo el escapulario a San Simón Stock.

SAN SIMÓN STOCK    

La veneración de San Simón Stock es recurrente en las comunidades de la Orden del Carmelo, compartiendo la arraigada devoción al profeta Elías y a San Juan Bautista. 
Nacido hacia 1175 en la aldea de Aylesford, Kent (Inglaterra), en 1247 fue elegido en su pueblo natal como sexto General de la Orden de Carmelitas. A él se debe el abandono de la vida eremítica originaria del Carmelo para pasar a formar comunidades mendicantes y de apostolado, contando con la aprobación del papa Inocencio IV, cambio estructural que le sitúa como uno de los principales personajes de la historia de la Orden del Carmen. Tras veinte años de gobierno y fundaciones, moría en el convento de la ciudad de Burdeos, casi centenario, en mayo de 1265.
Su fervor mariano —fue autor de los himnos Flos Carmeli y Ave Stella Matutina— y sus continuas súplicas a la Madre de Dios solicitando una muestra de su protección a la Orden del Carmelo, dio lugar a una tradicional leyenda piadosa por la cual el santo tuvo una aparición milagrosa en Cambridge el 16 de julio de 1251. En ella recibió de manos de la Virgen el santo escapulario del Carmen, que además le declaró que como signo especial de gracia sería un privilegio de salvación de quienes murieran con él puesto, motivo por el que la institución del escapulario fue desde el siglo XVI un rito muy difundido en el mundo católico.

LA ICONOGRAFÍA DEL RELIEVE

Es precisamente el momento en que se produce aquel milagro el representado en el altorrelieve procedente del convento de Nuestra Señora del Carmen de Valladolid, donde con grandes dimensiones —2,61 m. de ancho y 3,89 m. de alto— aparece el santo inglés arrodillado y colocado de perfil mientras recibe el escapulario de manos de la Virgen del Carmen, que en posición sedente también luce el hábito carmelitano y sujeta en su regazo al Niño Jesús. En la escena se incluyen otros personajes, como el pequeño San Juan Bautista en la parte celestial arrodillado a los pies de Jesús, identificado por su característico manto rojo, así como dos ángeles a los lados del santo sujetando vestiduras litúrgicas, lo que sugiere que el milagro se produce en el momento de prepararse para oficiar, tres ángeles que tañen instrumentos en la parte superior de la gloria abierta, que refuerzan el carácter festivo de la concesión del privilegio, y siete pequeñas figuras de querubines que revolotean entre nubes vaporosas.

Como es habitual en los altorrelieves fernandinos, existe un fuerte contraste entre la volumetría de las figuras colocadas en primer plano, que en este caso llegan a alcanzar los 75 cm. de profundidad, y las figuras del fondo, pasando bruscamente del acentuado espesor de las figuras del primer y segundo plano, casi tratadas en bulto redondo, a la planicie del fondo pintado (en este caso no conservado), disposición repetida en el relieve del Bautismo de Cristo que procedente de la iglesia del Carmen Extramuros (Carmelitas Descalzos) también se conserva en el Museo Nacional de Escultura.

El planteamiento de la escena se encuadra en el tipo de representaciones barrocas tan del gusto de la época, donde los artistas reflejan los milagros en el momento en que se producen, muchas veces en un ambiente cotidiano o doméstico y con la mayor naturalidad. La composición, que sigue el tradicional esquema de dos espacios, uno superior de carácter celestial y otro inferior terrenal, viene marcada por la gran diagonal que establecen la figuras de San Simón y de la Virgen, reservando los espacios de arriba y abajo para la ambientación narrativa y los detalles secundarios, estableciendo entre las figuras un elocuente cruce de miradas que junto con el lenguaje de las manos constituyen el principal elemento discursivo.

Los personajes están tratados de forma diferente, pues mientras que las figuras principales presentan una caracterización personalizada, de acuerdo a los cánones estéticos del taller de Gregorio Fernández, entre las que destaca por su dinamismo la anatómica desnudez del Niño Jesús, las representaciones angélicas presentan tres tipologías estereotipadas que se repiten formando grupos, en todos los casos con pliegues en las indumentarias muy quebrados y con aspecto metálico como seña de identidad de los modos fernandinos.

Como tema carmelitano relacionado con la exaltación mariana del Carmelo, la visión de San Simón Stock alcanzó su mayor expansión en los siglos XVII y XVIII, predominando en las obras pictóricas. Este altorrelieve fue restaurado en 2008 por la empresa Pátina, S.L., que recuperó todos los valores pictóricos de su policromía, y presentado en público en la exposición "Teresa de Jesús, maestra de oración" que Las Edades del Hombre celebró en Ávila y Alba de Tormes en 2015.

AUTORÍA  

Seguramente se pueda relacionar el encargo de este monumental relieve con la figura de Fray Juan de Orbea, prior del convento del Carmen Calzado y ferviente admirador de Gregorio Fernández, con el que mantenía estrechos lazos de amistad y con el que actuó, a modo de mecenas, recomendando sus obras a conventos carmelitanos de Valladolid y poblaciones limítrofes.

El ensamblaje de la obra se estaba levantando en 1635, por lo que sería realizada ese año o el anterior. Es 1635 el año en que el rey Felipe IV, en una cédula conservada en la Iglesia Colegial de Alfaro (La Rioja), declara a Gregorio Fernández como "el escultor de mayor primor que hay en estos mis reinos". Sin embargo, en ese tiempo el escultor ya había comenzado a sufrir achaques de salud que le impedían trabajar a temporadas3. Esto explica que en este relieve, de concepción típicamente fernandina, se aprecie una considerable participación de colaboradores de su taller y no alcance la excelencia de sus obras personales, a pesar de su indudable mérito.

Con base al análisis estilístico, actualmente se viene aceptando la participación de Andrés Solanes, "maestro de escultoría" del círculo más íntimo de Gregorio Fernández, a cuyas creaciones originales se ajusta con gran fidelidad, aunque sus figuras se perfilen como más pesadas y anchas, con un canon menos esbelto, aunque manteniendo la calidad de las cabezas y la minuciosidad de los cabellos, así como las expresiones y los modos de doblar las telas, ampulosas y con plegados quebrados de aspecto metálico, siguiendo el férreo academicismo creado por el maestro en Valladolid4.

 Apoyando esta atribución, están los grandes paralelismos de estilo existentes entre este relieve y el paso procesional de la Oración del Huerto de la Cofradía de la Vera Cruz de Valladolid, obra documentada de Andrés Solanes, cuyo tratamiento de los paños y cabezas, así como la tipología de los ángeles, tienen una relación evidente, siendo especialmente significativo el paralelismo entre el ángel procesional y el que sujeta el alba en el relieve de San Simón, ambos con el mismo tipo de túnica, idénticos plegados y la misma tipología humana.

Seguramente este relieve de la Imposición del escapulario a San Simón Stock sea la última obra de Andrés Solanes en Valladolid, pues el 20 de diciembre de 1635 moría prematuramente en Vitoria en casa de su amigo el pintor Diego Pérez y Cisneros, cuando se encontraba allí desplazado para gestionar unos retablos del convento franciscano de Aránzazu por petición de su maestro Gregorio Fernández, al que en su testamento5, redactado el 18 de diciembre, le comunica que "...mi boluntad fue grande pues arisgue por serbirle mi salud y bida y conforme a buena conciencia lo dejo en su mano la labor de mi trabajo".     


Informe y recreación del retablo: J. M. Travieso.
Fotografías: Museo Nacional de Escultura, Las Edades del Hombre e Internet


NOTAS

1 BOSARTE, Isidoro: Viage artistico a varios pueblos de España, Tomo 1. Madrid, 1804, p. 208.

2 HERNÁNDEZ REDONDO, José Ignacio: Entrega del escapulario a San Simón Stock. En Teresa de Jesús, maestra de oración. Las Edades del Hombre, Ávila, 2015, p. 86.

3 TRAVIESO ALONSO, José Miguel: Simulacrum, en torno al Descendimiento de Gregorio Fernández. Domus Pucelae, Valladolid, 2011, p. 146.

4 URREA FERNÁNDEZ, Jesús: Nuevos datos y obras del escultor Andrés Solanes (U 1635). Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (BSAA), Tomo 55, Valladolid, 1989, pp. 483-484.

Andrés Solanes
Izda: Ángel del paso La Oración del Huerto. Iglesia de la Vera Cruz
Dcha: Ángel de la Imposición del escapulario a San Simón Stock
5 URREA FERNÁNDEZ, Jesús: Nuevos datos y obras... Op. cit. p. 484.















Francisco de Solís. Visión de San Simón Stock
Mercado del arte




















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15 de mayo de 2017

Museo Nacional de Escultura: Presentación de la exposición EL HIJO DE LAOCOONTE. ALONSO BERRUGUETE Y LA ANTIGÜEDAD PAGANA, julio-noviembre 2017

María Bolaños y Manuel Arias durante la presentación del proyecto
En esta ocasión el protagonismo lo tendrá un artista local: Alonso Berruguete. Desde principios de julio y hasta noviembre de 2017, según dieron a conocer María Bolaños, directora del MNE, y Manuel Arias, subdirector del mismo y comisario de la exposición, se presentará en el Palacio de Villena una muestra monográfica dedicada al gran pintor y escultor de Paredes de Nava (Palencia), una de las águilas del Renacimiento español.

No se tratará de una exposición antológica, sino de reflejar a través de esculturas, pinturas, dibujos y grabados de grandes maestros, obras procedentes tanto del Museo Nacional de Escultura como llegadas de colecciones nacionales y extranjeras —Museo Arqueológico Nacional, Museo del Prado, Museo Marés, Galería de los Uffizi, etc.—, el papel de puente del artista en el arte español después de su fructífero viaje formativo a Italia, donde tuvo la ocasión de conocer de primera mano hechos tan relevantes como la decoración de la bóveda de la Capilla Sixtina por Miguel Ángel y el descubrimiento del célebre grupo marmóreo de Laocoonte y sus hijos, creaciones que tanta repercusión tendrían en su obra posterior.

Venera del remate del retablo de San Benito en proceso de reconstrucción
Será por tanto una muestra coral en la que por primera vez quede reflejado el arte escultórico de Alonso Berruguete en su contexto. En una época caracterizada por el interés por la erudición y los valores de la Antigüedad clásica en la que el artista palentino no sólo llegaría a satisfacer la temática religiosa demandada por sus clientes, sino que lo hacía impregnando a sus obras, con su propio estilo, de un componente pagano que sutilmente establece el diálogo y la permeabilidad entre ambas culturas, siguiendo el modelo romano.

Una de las grandes novedades de la exposición será la reconstrucción, a partir de los elementos conservados en los almacenes del Museo, de la gran venera que a modo de cascarón coronaba el retablo mayor de la iglesia del monasterio de San Benito de Valladolid, un gigantesco y atípico remate en la retablística hispana que recuerda al modelo de la arquitectura imperial romana. Será la primera vez que se reconstruya desde que se desmontara a consecuencia de la Desamortización en el siglo XIX.

Relieve de la Anunciación del retablo de la iglesia de Santiago
Otro aliciente será el poder contemplar restaurados los magníficos relieves y medallones que forman parte del retablo de la Adoración de los Reyes de la iglesia de Santiago de Valladolid, obra que se está llevando a cabo por los técnicos del Museo Nacional de Escultura en colaboración con el Instituto de Restauración del Patrimonio de la Junta de Castilla y León.

Para tan importante proyecto, el Museo Nacional de Escultura cuenta con el patrocinio del Centro de Estudios Europa Hispánica, el Ayuntamiento de Valladolid, las empresas Prosol Productos Solubles y Europac Group y la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Escultura.

Nos produce una gran satisfacción que el Museo Nacional de Escultura fije su atención en uno de nuestros grandes para ser presentado con la dignidad, el nivel y el atractivo que ya se han convertido en una marca de garantía de las exposiciones que organiza la institución.

Carmen Wattenberg restaurando la policromía del relieve de la Anunciación













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VIAJE: COSTA OESTE DE ESTADOS UNIDOS, del 20 de octubre al 3 de noviembre 2017

PROGRAMA

Viernes 20 de octubre    Valladolid - Madrid - Los Ángeles
Salida las 05.00 h. desde el lugar indicado para ir al aeropuerto de Madrid. Llegada al aeropuerto y realización de los trámites de facturación y embarque en un vuelo de Delta Airlines a las 10.20 hrs, con destino a Los Ángeles y escala en Nueva York. Llegada a Los Ángeles a las 19.10 horas. Recogida del equipaje. Recepción por parte del guía y traslado al hotel. Alojamiento.

Sábado 21 de octubre   Los Ángeles
Desayuno en el hotel. Salida con nuestro guía a las 8:00 AM para la visita a la ciudad, recorriendo Hollywood, Beverly Hills y otros puntos de interés de Los Ángeles. Tarde libre para compras. Alojamiento.
 
Domingo 22 de octubre   Los Ángeles - Phoenix - Scottsdale
Desayuno en el hotel. Salida hacia Phoenix, llegando a últimas horas de la tarde a Scottsdale (paisaje desértico).

Lunes 23 de octubre   Phoenix - Scottsdale - Gran Cañón
Desayuno en el hotel. Salida hacia la pintoresca población de Sedona. Llegada por la tarde al Gran Cañón, una de las siete maravillas naturales del mundo. Alojamiento.

Martes 24 de octubre   Gran Cañón - Monument Valley - Lake Powell - Kanab Area
Desayuno en el hotel. Esta mañana continuamos viaje hacia el Painted Desert (Desierto Pintado) y Monument Valley, tierra de los indios Navajo con inolvidables vistas y mesas. Continuaremos a lo largo de Page y Lago Powell, uno de los más grandes lagos hechos por el hombre. Después en la tarde, continuación hacia Kanab en el estado de Utah. Alojamiento.

Miércoles 25 de octubre   Kanab Area - El Cañón de Bryce - Zion - Las Vegas
Desayuno en el hotel. Salida por la mañana hacia el Cañón de Bryce. Después continuación hacia el Parque Nacional de Zion para una visita de este lugar impresionante y sus montañas de granito. Continuando hacia Las Vegas, la capital del entretenimiento, que ofrece alegría y juegos de azar las 24 horas del día. Alojamiento.

Jueves 26 de octubre   Las Vegas
Desayuno en el hotel. Día libre - Programa Domus.

Viernes 27 de octubre   Las Vegas - Mammoth Lakes
Desayuno en el hotel. Desde la llanura desértica de Las Vegas inicia la ascensión hacia las montañas majestuosas de la Sierra Nevada*. Llegada por la tarde a Mammoth Lakes. Alojamiento.

Sábado 28 de octubre   Mammoth Lakes - Yosemite
Desayuno en el hotel. Por la mañana salida al Parque Nacional de Yosemite para gozar de las maravillas escénicas del valle (si el clima lo permite), sus espectaculares cascadas y formaciones rocosas. Es el destino más popular de California. Alojamiento.

Domingo 29 de octubre   Yosemite - San Francisco
Desayuno en el hotel. Viaje a través del área de los pies de las Montañas de la Sierra Nevada en camino a la "City by the Bay" (Ciudad de la Bahía). A la llegada visita de una de las ciudades más bellas de Norteamérica: Civic Center, Union Square, Chinatown, Golden Gate Park, Twin Peaks, Lombard Street y Fisherman's Wharf, con vista de la famosa isla de Alcatraz a través de la bahía. Alojamento.
 
Lunes 30 de octubre   San Francisco
Día de placer para disfrutar de San Francisco con sus bellas vistas, sus famoso tranvías, parques y museos. Con la posibilidad de una visita opcional a Sausalito por la mañana.

Martes 31 de octubre   San Francisco - Monterrey - Carmel - Paso Robles
Desayuno. Dejamos San Francisco y viajamos a la histórica ciudad de Monterrey, la primera ciudad de California. Después de una parada en esta bella ciudad viaje a la espectacular 17 mile Drive, conocida por sus campos de golf y bellas vistas. Visita a la ciudad de Carmel y continuación hasta Paso Robles. Alojamiento.

Miércoles 1 de noviembre   Paso Robles - San Simeon - Santa Barbara - Los Angeles
Desayuno. Salida hacia San Simeon disfrutando las vistas, para continuar hacia Santa Barbara. A la llegada se visita la famosa Misión de Santa Barbara y después paso por una playa donde se encuentran pintores locales mostrando sus obras. Paseo por State Street, calle principal, contemplando tiendas interesantes, restaurantes y cafés. Salida hacia Los Ángeles. Alojamiento.

Jueves 2 de noviembre   Los Ángeles - Noche a bordo
Desayuno en el hotel. Traslado a Santa Mónica para visitar la ciudad y posterior  traslado al aeropuerto de Los Ángeles. Llegada y facturación en el vuelo de KLM con destino a Madrid, con salida a las 14.50 h. vía Amsterdam. Noche a bordo.

Viernes 3 de noviembre   Madrid - Valladolid
Llegada a Amsterdam las 09.05 (1) y salida hacia Madrid a las 13.35 h. Llegada a Madrid a las 16.10 h. Recogida de equipaje y traslado en autocar a Valladolid.
(1) Durante la estancia en Amsterdam se descansará en la sala VIP del aeropuerto.


PRECIO SOCIO EN HABITACIÓN DOBLE, 1 CAMA MATRIMONIAL: 3425 €
PRECIO NO SOCIO EN HABITACIÓN DOBLE, 1 CAMA MATRIMONIAL: 3475 €
PRECIO SOCIO EN HABITACIÓN DOBLE, 2 CAMAS: 3625 €
PRECIO NO SOCIO EN HABITACIÓN DOBLE, 2 CAMAS: 3675 €
PRECIO SOCIO EN HABITACIÓN INDIVIDUAL: 4725 €
PRECIO NO SOCIO EN HABITACIÓN INDIVIDUAL: 4775 €

REQUISITOS: Grupo mínimo 30 y máximo 35 personas.

INCLUYE:
- Traslado en Autocar Valladolid – Madrid - Valladolid.
- Billetes de avión en clase turista en los vuelos:
            MAD NYC      DL 215            10:20 - 12:45 h.
            NYC LAX       DL 215            15:30 - 19:10 h.
            LAX AMS       KL602            14:50 - 09:05 h. +1
            AMS MAD      KL1703           13:35 - 16:10 h.
Traslado de llegada y salida con asistencia en los Ángeles.
13 noches de alojamiento con desayuno en los hoteles indicados o similares.
Bus de 47 plazas con guía de habla hispana.
Visitas mencionadas en el itinerario.
Entradas a Parques Nacionales + 17- Mile Drive.
Panorámica Nocturna de Las Vegas.
Seguro de viaje para cubrir el 100 % de gastos de anulación.
Documentación y bolsa de viaje (1 trolley por habitación)
Dossier Domus

NO INCLUYE
Tasas Aéreas a fecha del presupuesto (370 € por persona).


INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Por correo a domuspucelae@gmail.com o en el tfno. 608419228 a partir de las 0 horas del día 15 de mayo de 2017.
Gestiona Viajes El Corte Inglés, c/ Puente Colgante. Atiende Mario.










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13 de mayo de 2017

VIAJE: EXPOSICIONES EN MADRID, 7 de junio 2017

PROGRAMA

Salida a las 8 h. desde Vallsur (Camino Viejo de Simancas, parada de taxis), y a las 8,15 h. desde la plaza de Colón con dirección a Boadilla del Monte para visitar en la ciudad financiera del Banco de Santander la exposición:

COLECCIÓN DE ISABEL Y AGUSTÍN COPPEL
La muestra recoge más de 120 obras de 57 artistas tan relevantes como Jimmie Durham, Superflex, Abraham Cruzvillegas, Alighiero Boetti, Ulises Carrión, Hélio Oiticica, Gabriel Orozco, Mario García Torres, Leonor Antunes, Gary Hill, Pierre Huyghe, Wolfgang Tillmans, Marcel Broodthaers, Bruce Nauman o Cindy Sherman.
Atención: Entrada gratuita. Al inscribirse se deberá facilitar el núm. del DNI, requisito indispensable por medidas de Seguridad.

Traslado hasta Madrid para visitar en el Museo del Prado, a las 12,15 h. la exposición:

TESOROS DE LA HISPANIC SOCIETY OF AMERICA. VISIONES DEL MUNDO HISPÁNICO
Precio ordinario 15 €; Precio jubilados 7,50 €, con presentación del DNI acreditativo.
Se han reservado audioguías para las 12,30 h. El precio por persona es de 6 €.

Comida en el Restaurante Café Gijón a las 14,30 h. con menú a elegir y café. Precio 16 €.

A las 17 h. visita en el Museo Reina Sofía a la exposición:

PIEDAD Y TERROR EN PICASSO - EL CAMINO A GUERNICA
Precio ordinario 10 €; entrada gratuita mayores de 65 años con presentación del DNI acreditativo. Cada persona gestionará su entrada en la modalidad que sea. El precio de las audioguías es de 9 €.

PRECIO SOCIO: 35 €
PRECIO NO SOCIO: 40 €

REQUISITOS: Grupo mínimo 35  y máximo 50 personas.

INCLUYE:
Viaje en autocar
Comida de menú
Dossier DOMUS
Seguro de viaje

NO INCLUYE:
Entrada al Museo del Prado y audioguías.
Entrada al Museo Reina Sofía y audioguías.

INFORMACIÓN Y RESERVA DE PLAZAS: Por correo a domuspucelae@gmail.com o por tfno. 608 419228, a partir de las 0,00 horas del 15 de mayo.

Organiza Viajes RasoTour.

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12 de mayo de 2017

Theatrum: CRISTO CON LA CRUZ A CUESTAS, el padecimiento como experiencia mística












CRISTO CON LA CRUZ A CUESTAS
Atribución: Luis de Morales, el Divino (Badajoz, 1509-Alcántara, Cáceres, 1586)
También atribuido a Benedetto Rabuyate (Florencia, 1527-Valladolid, 1592)
Hacia 1560
Óleo sobre madera
Real Iglesia de San Miguel y San Julián, Valladolid
Pintura renacentista española













En la enorme Sacristía de la Real Iglesia de San Miguel y San Julián, convertida en un interesante museo de pintura y escultura, se guarda una representación de Cristo con la cruz a cuestas junto a la que una cartela informa que pertenece al círculo de Luis de Morales. Como en otras muchas ocasiones, la autoría definitiva está por concretar, aunque de lo que no cabe duda es que se trata de una excelente pintura que muestra uno de los temas devocionales que en las décadas centrales del siglo XVI más se repitieron en el taller del insigne pintor extremeño.


LA ICONOGRAFÍA ITALIANA DE "CRISTO PORTACROCE"

Como tema iconográfico deriva de la descontextualización de la figura de Cristo en la escena del Camino del Calvario, de la que se eliminan los personajes y elementos narrativos secundarios para presentar únicamente lo esencial: la figura de Jesús sufriente sobre un fondo neutro y portando sobre el hombro la pesada cruz.

Sebastiano del Piombo. Izda: Cristo portacroce, 1537, Museo del Hermitage, San Petersburgo
Centro: Camino del Calvario, Museo del Prado. Dcha: Cristo portacroce sobre pizarra, Museo del Prado 
Aunque no está claro quién fue el pintor pionero en realizar este modelo, entre los que lo experimentaron repetidamente, en una y otra variante, se encuentra el veneciano Sebastiano Luciani (1485-1587), más conocido como Sebastiano del Piombo, un pintor muy apreciado por la clientela hispana. Éste pintó la escena de su mano al menos en cuatro ocasiones. La primera, un Camino del Calvario compuesto por varias figuras, para el valenciano Jerónimo Vich y Valterra. Las tres restantes, ya con la única figura de Cristo —Cristo portacroce—, la primera para Fernando de Silva, conde de Cifuentes y embajador de España en Roma, la segunda para un cliente desconocido y la tercera, según Vasari, para la familia Grimani1.

Mientras que la versión realizada en 1537 para Fernando de Silva se identifica con la conservada en el Museo Estatal del Hermitage de San Petersburgo, se considera que tanto la pintura encargada por Jerónimo Vich como la segunda versión de Cristo portacroce, pintada sobre pizarra posiblemente para un cliente español,  son las que se conservan en el Museo del Prado.

Sabido es que la obra de Sebastiano del Piombo causó un gran impacto sobre Luis de Morales, mientras que en Italia el pintor y el tema eran criticados por su carga violenta hasta ser considerada la escena desagradable a la vista, motivo por el que en la pintura del Museo del Prado la figura de Cristo no sólo prescinde de la corona de espinas, sino también de las heridas sobre la frente.

Parece evidente que las repetidas pinturas de Cristo con la cruz a cuestas realizadas por Luis de Morales toman como punto de partida la pintura realizada por Sebastiano del Piombo para Fernando de Silva, aunque el pintor extremeño intensifica los rasgos de dolor, acordes con la mentalidad española, a través de sutiles detalles como las heridas sobre la frente a pesar de no llevar corona de espinas, el cuerpo enjuto y la túnica abierta, para expresar un momento de calculado sufrimiento, es decir, haciendo su propia interpretación sobre un modelo preexistente, cuyo éxito en tierras hispanas explica que también el pintor portugués Manuel Denis, contemporáneo de Morales y al servicio de la emperatriz Isabel, pintara en 1544 en Castilla una versión2, ajustada al original de Sebastiano, en la que al lado de la firma figura la inscripción "Sebastianus venetus inventor" (Convento de San José, Ávila), reconociendo el valor creativo del original.

De esta manera, inspirándose en modelos italianos, como tantos grandes artistas españoles del Renacimiento, Luis de Morales configura una serie de poderosos iconos ajustados a una religiosidad hispana sujeta a determinadas reglas políticas y culturales, figurando entre ellos el tema de la Piedad y la peculiar representación de Cristo con la cruz a cuestas con todas sus variantes.

LAS PINTURAS DEL NAZARENO DE LUIS DE MORALES

A pesar de la indudable influencia, se desconoce si Luis de Morales conoció los originales de Sebastiano del Piombo o lo hizo a través de copias, como la realizada por Manuel Denis para Álvaro de Mendoza, capellán de la corte, obispo de Ávila y protector de santa Teresa. Por otra parte, y según Palomino, el extremeño trabajó para Felipe II, propietario del original de Sebastiano del Piombo tras la muerte del embajador en Roma, siendo posible que por este motivo conociera el original3 en el monasterio de El Escorial.

En la composición, Luis de Morales mantiene la colocación de la figura de Cristo en escorzo, la cabeza ladeada, la perspectiva de la cruz y la mano derecha en tensión, mientras acentúa el patetismo mediante una anatomía descarnada y sutiles lágrimas sobre las mejillas.

Izda: Luis de Morales. Cristo con la cruz a cuestas. Colegiata de Osuna
Dcha: Luis de Morales o Benedetto Rabuyate. Cristo con la cruz a cuestas. Iglesia de San Miguel, Valladolid
Entre las versiones de Cristo portacroce realizadas por Luis de Morales destacan, por su calidad, la que se conserva en la Colegiata de Nuestra Señora de la Asunción de Osuna (Sevilla), de la que se desconoce la identidad del comitente, y la conservada en el Museo del Patriarca de Valencia —Real Colegio Seminario del Corpus Christi—, pintada en 1566 a petición de san Juan de Ribera cuando era obispo de Badajoz, asiduo cliente del pintor que trasladó consigo la aquella pintura cuando en 1569 tomó posesión como arzobispo de Valencia4.

Luis de Morales supo adaptarse a la perfección a la religiosidad de un personaje como Juan de Ribera, que evolucionó desde el erasmismo a una devoción alentada por místicos como fray Luis de Granada (1504-1588), en cuyos escritos sobre la vida contemplativa y la búsqueda de perfección, sobre todo en su obra Libro de la oración y meditación, tuvo enorme repercusión en las artes plásticas españolas desde mediados del siglo XVI al proporcionar en sus escritos una imaginería mental de gran capacidad evocadora que estimuló a los artistas5.

Luis de Morales. Cristo con la cruz a cuestas. Museo del Patriarca, Valencia
A su vez, retroalimentándose los escritores y artistas, la repercusión de este tipo de representaciones pasionales entre los místicos españoles fue grande, siendo conveniente recordar que santa Teresa llegó a recomendar el disponer en sus fundaciones obras con esta temática. También es significativo el caso de la pintura de Cristo con la cruz a cuestas que se conserva en la catedral de Salamanca, atribuida al taller de Luis de Morales y pintada a petición del canónigo Francisco Sánchez de Palacios, en cuyo marco figura un versículo de Isaías que proclama "En verdad él llevó nuestras dolencias y cargó nuestros dolores", inscripción que inspiró a Tomás Luis de Victoria (1548-1611) el motete Vere languores, cantado en la liturgia del Viernes Santo.
No obstante, estas pinturas religiosas también llegaron a provocar las críticas de Pacheco acerca de la poca ortodoxia iconográfica por parte de Morales, en cuanto a las representaciones del Ecce Homo y Cristo con la cruz a cuestas sin la corona de espinas6.

Otra versión de Cristo con la cruz a cuestas de Luis de Morales, datada entre 1560 y 1565, se guarda en el Museo Nacional de Arte de Cataluña como depósito de la Real Academia Catalana de Bellas Artes de Sant Jordi, aunque en realidad procede de la iglesia de Sant Gaietá (Padres Teatinos) de Barcelona. Esta pintura, que hasta 1936 se atribuía a la escuela de Rafael, ha sido restaurada en tiempo reciente y estudiada con motivo de presentarse en una exposición, siendo desde entonces atribuida sin reservas a Luis de Morales, tal como se presenta en la colección permanente del MNAC. En ella el pintor, a pesar de mantener la diagonal que marca la composición, incluye como variantes una túnica color carmesí, las dos manos visibles y un contrastado veteado en el madero de la cruz que destacan sobre un fondo neutro, lo que le proporciona valores escultóricos.
Izda: Luis de Morales. Detalle Cristo con la cruz a cuestas. Museo del Patriarca, Valencia
Dcha: Luis de Morales o Benedetto Rabuyate. Detalle Cristo con la cruz a cuestas. Iglesia de San Miguel, Valladolid
Esta obra antecede a otra versión, elaborada hacia 1570, que se conserva en el Kunstmuseum Basel de Basilea, en la que Morales cambia el formato y la iconografía introduciendo en la escena las figuras de la Virgen y San Juan junto al Nazareno.

Aún existen otras tres versiones del tema que se consideran obras del taller de Morales. Una en el Colegio de Religiosas Franciscanas Clarisas de Montijo (Badajoz), otra en la Colección Grases de Barcelona y la tercera esta de la iglesia de San Miguel de Valladolid, todas repitiendo con fidelidad la tipología.

En el catálogo de la exposición monográfica sobre Luis de Morales celebrada en 2015 en el Museo del Prado, Joan Yeguas Gassó confirma la autoría de Luis de Morales de la obra conservada en el museo de Barcelona, a pesar de las características diferentes respecto a las pinturas de Osuna y Valencia, tenidas por originales del pintor, apuntando la atribución de la pintura de Valladolid al pintor Benedetto Rabuyate (1527?-1592)7, lo que le confiere el valor de una copia.

Luis de Morales. Cristo con la cruz a cuestas, 1560-1565
Museo Nacional de Arte de Cataluña, Barcelona
El florentino Benedetto Rabuyate, afincado en Valladolid desde 1550, es un excelente pintor que trabajó para Felipe II en el Real Sitio de Valsaín. También realizó murales en el monasterio de Santa María de Valbuena, participó, junto al pintor Gaspar de Palencia, en el Retablo de la Resurrección de la Real Chancillería (hoy en el Museo Nacional de Escultura) y consta que para el antiguo Palacio de Justicia de Valladolid realizó una pintura de la Virgen con el Niño copiando un original de Sebastiano del Piombo, desgraciadamente desaparecida como las pinturas que realizara para la iglesia de San Andrés.

Ahora bien, sería lógico pensar que Benedetto Rabuyate, que difundió y ejerció su influencia en el círculo vallisoletano sobre los modos de la pintura italiana del momento, hubiese tomado como modelo para la pintura de Cristo con la cruz a cuestas el original de Sebastiano del Piombo, pintor en el que se inspiró en otras ocasiones, como también lo hiciera Manuel Denis. Sin embargo, la pintura presenta una gran similitud en composición y colorido con la pintura original de Morales de la Colegiata de Osuna —son prácticamente idénticas—, de la que cabe la duda que el florentino llegara a conocer durante su estancia en Valladolid.

Por tanto, ¿se puede descartar definitivamente que la pintura de la iglesia de San Miguel sea un original de Luis de Morales? ¿Su atribución a Benedetto Rabuyate está justificada o simplemente responde a la necesidad de especular sobre un posible autor? Solamente una limpieza de la pintura que realce y clarifique sus valores estilísticos y un estudio a fondo del soporte y los pigmentos podrían despejar estas dudas, como ya ocurriera en el caso de la pintura de Barcelona, cuyo estilo difiere de las obras personales del "Divino".

Luis de Morales. Camino del Calvario, h. 1570. Kunstmuseum Basel, Basilea
Mientras tanto podemos seguir admirando esta pintura de impecable ejecución, magnífico acabado y fuerte carga mística que refleja los padecimientos de Jesús camino del Gólgota, resaltados por las lágrimas sobre las mejillas, los hematomas producidos sobre la frente por la corona de espinas ausente, los músculos del cuello en tensión y la mano nerviosa con dedos separados y huesudos que intentan aferrarse a la cruz.

Su presencia en la iglesia de San Miguel, antiguo templo de la Compañía de Jesús en Valladolid, parece el lugar idóneo para ubicar este tipo de pintura devocional que, a través de los padecimientos de un Cristo humanizado, intenta estimular la meditación y la disposición anímica de fieles laicos y novicios de acuerdo a la metodología de discernimiento aplicada por San Ignacio de Loyola en sus Ejercicios espirituales, publicados en 1548.


Informe y fotografías: J. M. Travieso.

Detalle de Cristo con la cruz a cuestas. Iglesia de San Miguel, Valladolid

NOTAS

1 PEREDA, Felipe: Luis de Morales, pintor divino, en El Divino Morales, edición de RUIZ GÓMEZ, Leticia. Catálogo de la exposición celebrada en el Museo del Prado. Madrid, 2015, p. 55.

2 PEREDA, Felipe. Ibídem, p. 57.

3 FALOMIT, Miguel: Cristo con la cruz a cuestas, en El Divino Morales, edición de RUIZ GÓMEZ, Leticia. Catálogo de la exposición celebrada en el Museo del Prado. Madrid, 2015, p. 190.

4 FALOMIT, Miguel. Ibídem, p. 191.

5 TRAVIESO ALONSO, José Miguel: Simulacrum. En torno al Descendimiento de Gregorio Fernández. Domus Pucelae, Valladolid, 2011, p.123.

6 FALOMIT, Miguel. Ibídem, p. 191.

7 YEGUAS GASSÓ, Joan: Cristo con la cruz a cuestas, en El Divino Morales, edición de RUIZ GÓMEZ, Leticia. Catálogo de la exposición celebrada en el Museo del Prado. Madrid, 2015, pp. 196-197.

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